Acompanyant els cristians de l’Irak – Entrevista a Xiskya Valladares
Fra Josep Manuel Vallejo
La Xiskya és religiosa de la Congregació Puresa de Maria, periodista i experta en xarxes socials. El proppassat Nadal va viatjar, junt amb dos membres de l’Ajuda a l’Església Necessitada, a Erbil, ciutat de l’Irak on hi ha diversos campaments de desplaçats forçosos a causa de la guerra en aquell país, que ho han perdut tot i viuen en tendes o en naus en construcció. Recentment ha estat a Barcelona on ha participat en un acte a Pompeia oferint-nos el seu testimoni.
¿Xiskya, com resumiries l’experiència de conviure una setmana en els campaments de refugiats cristians a l’Irak?
Impactante. Una experiencia que cambia la mirada hacia la vida. Marca un antes y un después. Ver las consecuencias del mal en la fragilidad de aquellas personas es como tocar el infierno por un lado, y el cielo por otro. El infierno porque la masacre, el terror, el vivir con miedo, el perderlo todo, el vivir como mendigos después de tenerlo todo, y el no tener futuro, no pueden ser otra cosa que el infierno. Pero el cielo es sus miradas, su capacidad de perdón, su energía para rehacerse desde la nada y su ardiente oración. Y vivir todo esto de cerca, no puede dejar indiferente a nadie.
¿Què és el que més t’ha impressionat?
Su capacidad de perdón. Ninguno de ellos tiene odio a quienes les han crucificado a familiares, raptado a sus hijos, despojado de todas sus cosas. Todos dicen: “¿Cómo voy a odiarles si Dios es bueno conmigo?” Me di cuenta de que ellos han descubierto que perdonando se es más libre y más feliz, y que el corazón solo puede perdonar desde la experiencia de Dios.
¿Què has après?
He aprendido que la vida es mucho más que todo lo que nos rodea, que tendremos que dar cuentas a Dios de la insensibilidad e indiferencia con que vivimos, que el mal existe y es terrible, pero que también existe la bondad y el amor, porque las he tocado con mis manos. He aprendido que toda vida solo ES en el nombre de Jesús. Y que podemos elegir perdonar o vivir en el rencor, recomenzar o hundirnos en el mal. He aprendido que necesitamos llenar nuestro corazón de la única fuente de vida que es el Amor.
¿Com és la fe d’aquells cristians?
Es una fe capaz de dar la vida, de jugárselo todo por el nombre de Jesús. Es una fe que no se traduce a palabras sino que se convierte inexorablemente en testimonio. Una fe ardiente, contagiante, muy viva. Que llena de belleza el horror del mal más inhumano.
¿Què fan les religioses i els sacerdots per recolzar-los?
Todos los refugios están gestionados por un sacerdote, que suele ser el párroco que huyó con su pueblo. Todos los refugios tienen religiosas que asisten a los desplazados. Son la clave para esa gente. Sin los sacerdotes y religiosas ellos quizás ya no serían. Son los que gestionan y administran las ayudas humanitarias, se preocupan por la asistencia espiritual (es duro mantener viva la esperanza en situaciones como esas) y organizan las fiestas religiosas como la Navidad, las decoraciones, hacen la vida del refugio lo más humana posible, si es que a aquello se le puede calificar en alguna medida de humano.
¿Com podem ajudar-los nosaltres?
Primero de todo con nuestra sensibilidad y empatía: Haciéndonos eco de su tragedia y aprendiendo de su fe. Segundo, orando y ofreciendo sacrificios por ellos. Tercero, aportando la ayuda económica que podamos a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada que es la fundación de la Santa Sede que ayuda específicamente a los cristianos. Y por último, denunciando y presionando a los poderosos para que hagan algo. Esto último es muy importante y ellos nos lo pedían: Dar a conocer lo que están viviendo, que el mundo entero sepa lo que ahí está pasando. Y movilizarse para que la ONU, la UE y los gobiernos actúen y paren ya este genocidio.








