Nuestra primera intención ante el artículo Pretenden sacar rédito de la capuchinada, publicado por el señor Oriol Trillas el 27 de enero en el blog Germinans Germinabit, sencillamente era no responder. Pero como el artículo va mucho más allá de su título y pretende dar una visión global de nuestra Provincia, al final nos hemos decidido a desmentir los datos falsos o tendenciosos que da el Sr. Trillas.
El Sr. Trillas empieza con una estadística de nuestra Provincia religiosa bastante acertada, pero que esconde (¿intencionadamente?) una parte importante. Él habla de 21 frailes en activo, 7 en la enfermería y 3 frailes indios (el Sr. Trillas dice “hindús”, pero obviamente los frailes, aunque vengan de India, son cristianos). La estadística real a 31 de enero de 2024 es de 25 frailes de votos perpetuos (de los cuales 5 en la enfermería), 5 frailes de votos temporales y 2 novicios. A estos hay que añadir 4 frailes indios colaborando, 2 frailes extranjeros que están estudiando en Barcelona y también ayudan, y 2 candidatos que ya han decidido su entrada. Estos son los números reales, que incluyen lo que el Sr. Trillas oculta, que es el hecho de que no hemos dejado de recibir vocaciones y seguimos teniendo frailes en formación. Lo decimos conscientes de nuestra debilidad, pero al mismo tiempo dando gracias a Dios por unos números que, en una realidad pequeña como la nuestra, permiten mirar hacia el futuro con una cierta confianza. Con certeza no compartimos el diagnóstico del Sr. Trilla de que estamos “en fase crepuscular”. Somos una realidad pequeña, pero viva.
Después de la estadística, el Sr. Trillas continúa con un inventario de nuestras propiedades. En este punto hay que señalar de entrada que algunas cosas son abiertamente falsas. En lo que respecta al convento de “l’Ajuda”, en Barcelona, es falso que lo hayamos alquilado. El convento estuvo habitado hasta 2022 (no lleva diez años vacío, como dice el Sr. Trillas), y mantenemos la vida pastoral desde el convento de Pompeya, en Barcelona mismo. El Sr. Trillas habla también de “edificaciones” alquiladas en Igualada. En Igualada tenemos una sola propiedad, el convento. Es cierto que la mitad del edificio está alquilado a una escuela (con un precio de alquiler que no es, ni mucho menos, el de mercado).
“Mucho ladrillo y poco fraile”, dice el Sr. Trillas, transmitiendo la sensación de que los Capuchinos en Cataluña tenemos multitud de propiedades vacías. Esto no es cierto. Aunque los conventos en cierto modo hayan “quedado grandes” para las comunidades que hoy los habitan, a medida que los frailes hemos desocupado espacios les hemos ido dando otras utilidades, pastorales o sociales. Puede haber algún espacio vacío, pero son pocos y están cuidados. De hecho, los edificios básicamente conllevan gasto. Los mantenemos porque vivimos en ellos y porque fueron pensados para la forma de vida que llevamos. No tenemos dinero para sustituirlos por edificios semejantes en estructura y estética pero más pequeños. Recibimos algunos alquileres, pero el dinero es el justo para asegurar el cuidado digno de los frailes mayores y enfermos y mantener los edificios habitables. Y creemos que nuestra presencia en algunos lugares en realidad ha preservado espacios verdes y ha impedido la especulación con el terreno.
En cuanto al tema de nuestra estructura jurídica como Provincia en la Orden de los Capuchinos, el Sr. Trillas nos presenta con la Curia General de Roma presionándonos para dejar de ser Provincia y nosotros buscando desesperadamente una solución para no ser unidos a la Provincia de España. Hay que saber que la actual estructura de la Orden en España es fruto de una reunión en Sevilla en 2004 y se realizó definitivamente en 2011. Desde entonces, desde Roma no ha habido ninguna indicación de un nuevo replanteamiento. Nuestras Constituciones no prevén un número de frailes mínimo para ser Provincia, dejando así mucho margen al diálogo en este terreno. Los intentos de unión con Portugal e Italia de los que habla el Sr. Trillas sencillamente no han existido. Esperamos que, si un día se nos plantea, o nosotros mismos planteamos, dejar de ser Provincia, se tengan en cuenta no solo el amor que tradicionalmente hemos tenido por la lengua catalana, sino también las opciones que hemos ido haciendo como la recuperación del uso del hábito o el cuidado de la liturgia. Pero repetimos que hasta ahora no se ha abierto ningún diálogo sobre este asunto, ni por indicación de Roma ni a petición nuestra (y mucho menos con otras provincias a espaldas de Roma).
Como guinda del pastel, y saltando ya de la tergiversación a la pura fantasía, el Sr. Trillas ofrece una exclusiva: los Capuchinos de Cataluña estaríamos en tratos con la Generalitat para convertir el convento de Sarrià en un museo de la memoria histórica, vinculado con el recuerdo de los hechos conocidos como “la Caputxinada”. Esta propuesta habría salido de nosotros y contaría ya con el apoyo del Gobierno. Esto es un puro invento, del Sr. Trillas o de las fuentes que ha utilizado. Los Capuchinos estamos en Sarrià desde 1578, con los paréntesis obligados de la exclaustración y de la Guerra Civil. Valoramos positivamente la “Caputxinada”, sin duda, pero a medida que el tiempo va pasando también la vamos situando como un episodio más de una larga historia. El convento de Sarrià mantiene una vida pastoral y es una referencia para mucha gente, también para los pobres. Vivimos, rezamos y celebramos la fe en él y no tenemos ningún deseo de verlo convertido en museo o de restringir su significado en una sola dirección. Capuchinos de Sarrià es más que la “Caputxinada”, y así tiene que seguir.
Pocos días antes de la publicación del artículo del Sr. Trillas recibimos un correo electrónico del director de otra página de opinión eclesial que quería contrastar algunas de estas informaciones. Nos sorprende mucho el interés que repentinamente despertamos. Respondimos a lo que se nos preguntaba y muy amablemente ese señor nos agradeció haber respondido. Habría estado bien que el Sr. Trillas hubiera hecho lo mismo que su compañero. Pero una cosa podemos decir en su favor: especialmente con la boutade esa del museo, nos ha animado la sobremesa con muchas risas. Y eso siempre es de agradecer.
Fray Eduard Rey, secretario provincial de los Capuchinos de Cataluña y Baleares